COMUNICACIÓN

La segunda fase de todo proceso participativo es la comunicación. Tras la fase de información, en la que se pone a disposición de las personas toda la documentación, datos, fotos…etc necesarios para que conozcan a fondo el tema del que se trata, comienza la fase de comunicación en la que se establecen cauces para que quien lo desee pueda ampliar y completar esa información dada por el impulsor/a del proceso.

En este momento, debemos entender la comunicación no como un acto unidireccional, de arriba abajo, donde se transmite una información, sino como un proceso bidireccional, donde también los/as participantes puedan dirigirse al impulsor para hacerle llegar otros datos que puedan completar la información. De esta manera se rompe la asimetría existente entre quien posee y traslada la información (persona impulsora) y quienes la reciben, permitiendo a estas últimas completar y generar nuevos conocimientos a través de información complementaria.

Es vital que existan diversos cauces de comunicación y que estos sean accesibles para todo aquel que participe en el proceso. Esto favorece no sólo la implicación de la gente, sino la transparencia y la objetividad de la información que se traslada.
Alguacil habla de las tres “ces” (comunicación, conocimiento y conciencia), como los componentes necesarios para que exista una participación efectiva.

  • Comunicación y conocimiento, puesto que la comunicación favorece las relaciones (y por tanto, el intercambio de opiniones, comentarios…), en definitiva, de información y a la larga, de conocimiento.
  • Conciencia, porque solo cuando el/la participante se siente integrado/a en un grupo y experimenta una sensación de pertenencia a él, puede tener conciencia para tomar decisiones que le afectan.

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[1] Alguacil, Julio: Poder Local y Participación democrática. Ed. El Viejo Topo.